Vacío activo escalonado
CARTA 9
| Llenos y vacío |
Es por esta razón que la Crescent School of Architecture se presenta como un referente en cuanto al partido general dispuesto. En dicha obra, el vacío no solo organiza el conjunto, sino que se consolida como el elemento jerárquico del proyecto, articulando niveles, circulaciones y relaciones programáticas a través de una lógica espacial continua y activa.
El análisis de la Crescent School of Architecture se aborda desde la noción del vacío como operador espacial primario. A partir de un esquema inicial compuesto por dos volúmenes laterales de geometría triangular y un vacío diagonal central, se establece un marco de lectura que permite interpretar la organización del proyecto en términos de relaciones entre masa y espacio (VISTA EN CORTE). Cabe señalar que la obra se inscribe dentro de una sensibilidad contemporánea asiática, donde el vacío adquiere un rol activo y estructurante, alejándose de su concepción como espacio residual. En este contexto, el proyecto cuestiona la tipología tradicional de aula cerrada y ortogonal, proponiendo en su lugar configuraciones espaciales más abiertas y lineales, que se extienden y fragmentan en relación directa con el vacío.
Cada unidad programática no se entiende como un elemento autónomo, sino como parte de un sistema continuo de relaciones, donde los distintos fragmentos se vinculan visual y espacialmente a través del espacio intermedio. Es en este vacío donde se concentran los actos colectivos, las circulaciones y las instancias de encuentro, consolidándose como el verdadero soporte de la vida arquitectónica. En los volúmenes llenos tenemos las aulas de clases, oficinas y talleres.
La condición diagonal y extendida del vacío, junto con su desarrollo en sección, permite su conexión con distintos niveles, configurando una continuidad espacial que refuerza la unidad del conjunto. De este modo, el proyecto no solo organiza sus partes a partir del vacío, sino que construye su identidad arquitectónica a través de él, entendiendo el espacio como un campo relacional antes que como una suma de recintos aislados.
En este caso, el vacío no se entiende como un remanente entre volúmenes, sino como un elemento activo que estructura el sistema arquitectónico. Su trazado diagonal introduce una direccionalidad clara, organizando circulaciones y estableciendo conexiones visuales y funcionales entre los distintos cuerpos edificados. Los volúmenes laterales actúan como bordes definidos que contienen y tensionan este espacio intermedio, reforzando su carácter articulador.
La condición de “escalonamiento” se evidencia en la sección del proyecto, donde el vacío se desarrolla como una secuencia de planos y niveles interrelacionados. Esta configuración permite la continuidad espacial y la superposición de actividades, favoreciendo la interacción entre usuarios y la lectura simultánea de múltiples estratos programáticos.
La fachada presenta esta misma esencia inicial del proyecto, el núcleo como espacio jerárquico donde ocurren los actos mas importantes de un estudiante de arquitectura, este diseño otorga iluminación natural y ventilación cruzada


Comentarios
Publicar un comentario